martes, 6 de marzo de 2007

Atelierwand


Deambulaba por la Alte Nationalgallerie un poco con la misma sensación que me produjo algún museo británico, demasiada pintura holandesa con ganas de hacer que un cuadro sea una fotografía. Al contrario de lo que alguna gente cree, la expresión "parece que cobra vida" no tiene sentido en un cuadro si parece una foto. Sólo la profundidad, el claroscuro y una apariencia de cuadro te puede hacer pensar en que si que cobra vida. Y es simplemente porque no altera su naturaleza para conseguir los efectos deseados. Sigue siendo un cuadro, lo ves de cerca de lejos y desde todos los ángulos y sigue siendo un cuadro. Al mismo tiempo es algo más. De repente y girándome 360 grados al contemplar algo que me produjo una sensación de asco, que se tradujo en una expresión de: por qué andaré por la vida si en cualquier te momento te puede ocurrir cualquier desgracia en forma de cuadro, que sin ningún tipo de rubor te salte a la cara..? Expresión que haría saltar sin duda la carcajada de Desigual... Y de repente este cuadro me atrapó. Es de alguna manera para mí, el tipo de fragmentación deseada, las líneas del brazo están en reposo aunque el brazo derecho vaya a realizar una acción sin ningún tipo de prisa, sin importar que no exista la cabeza, o lo que haya alrededor. La figura ha encontrado su propio orden en un mundo ambiguo, oscuro y fragmentado. El espectador tiende a sentirse incómodo, no por la falta de la cabeza en mi opinión, sino porque esa figura ha encontrado su sitio en el espacio. Mucha gente se retiraba al ver el cuadro, dirigiéndose hacia la luz de un cuadro que representaba una batalla en la cual medio cuadro era cielo azul. Llenos de luz, como mosquitos alrededor de una lámpara esperando a que la luz se apague, no encontraban su sitio en el espacio. Sonreí a las sombras. Mi día ya era completo.

1 comentario:

jan dijo...

Un cuadro que parece una foto no es ni cuadro, ni obviamente foto. Estoy convencido de que entre todas las obras pictóricas que han pasado a la historia, ninguna lo ha hecho por asemejarse a una foto. Ni siquiera las que fueron realizadas con el máximo objetivo de representar la realidad. Y las que hoy día son reconocidas por su gran realismo, caeran en el olvido más temprano que tarde. Un cuadro necesita algo más que parecido, es más, ni siquiera necesita parecido, para transmitir sentimientos, emociones. Un cuadro no debe ser más que el resultado del filtrado de cierto concepto existente a nuestro alrededor por la personalidad de alguien que en determinados momentos es artista. Si esta persona es tan simple como el mecanismo de una máquina de fotos, el resultado será una burda copia de la realidad. Aunque actualmente abogaría por pedir que se instalaran obturadores y fotómetros en los cráneos tiernos de los bebés recién nacidos...

En cuanto al cuadro que muestras, decir que no lo conocía, pero es claro que su autor tiene una gran técnica, y ha dotado a la composición de una gran fuerza, sobre todo por la iluminación; podría entretenerme mucho más hablando del shock que causa representando brazos casi desmembrados, omitiendo el resto del cuerpo...pero es tarde, y esto iba a ser un breve comentario...

decirte que soy Álex, o Jandro, o Alejandro, como quieras, el colega de Marce y Álvaro. Un saludo