lunes, 3 de agosto de 2009

Helen













A la memoria de Luisa Helen Frey.
No he podido escribir nada hasta ahora. El dolor me dejaba vacío por dentro: aspiraba cada partícula de mí y, en lugar de expulsarla, la dejaba retenida esperando algo que ya nunca iba a llegar. Así fueron pasando los meses; el dolor llegaba en oleadas de muy diferentes tipos, erosionando la parte de mí que se fue contigo, puliéndola. Has sido la primera persona que he querido que se ha marchado. Hay demasiadas palabras que servirían para describirte a alguien que no te conociera. Las palabras generosidad, bondad, amistad, comprensión dejan de ser palabras que describen conceptos para fundirse en ti. Más allá de todas las palabras y de todas las definiciones, existe tu recuerdo, que en lugar de diluirse resurge con fuerza en las cosas más insospechadas. Ahora, cada vez que veo un rayo de luz, uno solo que parece separarse de los demás para convertirse en algo singular, único, pienso en ti. Eso no está al alcance de casi nadie. Hasta siempre amiga.

1 comentario:

inma dijo...

yo tuve amigo, pero antes de despedirnos nos inventamos un lugar comun de encuentro: las peliculas y los maestros antiguos