Sintiéndome por primera vez en la vida Mrs Dalloway: anfitriona deseosa de que todo salga bien en su fiesta y que intenta controlar su tarta, en mi caso dos tortillas de patata, para poder controlar algo en su vida, esperaba a mis invitados para despedirme de cuatro meses en Berlín.
Con todo ya preparado, sonando un acertado "Wish you were here" de fondo, no podía parar de moverme. Intenté leer o escribir, pero todo era propiedad de la tensa espera que me exigía algo que ya no estaba allí. Todo estaba relacionado, pensaba mientras la espera me llevaba como una grúa descontrolada de habitación en habitación. Cocción de patatas, fuego lento, maduración de la amistad. Intento de control del fuego, apagón, vuelta a encender, desarrollo de la misma. Resultado desigual en muchos casos, siempre merece la pena hacer tu parte y esperar acontecimientos. Llegan los primeros invitados que se expanden a ritmo de timbrazo de telefonillo, y que me obligan a bajar al patio por si se extravían ante la confusa manera alemana de crear y ordenar edificios.
Comienza a correr el alcohol, y el crisol de lenguas y culturas aparece. Se forman dos grupos: el núcleo español y el internacional. Como anfitrión me paseo entre los dos llevando víveres a mi habitación donde hace guardia el núcleo español casi familiar de Berlín, capaz de sobrevivir altas, bajas e inviernos a menos 15.
Presidiéndolo está nada más y nada menos que Jose, un crack del tablero de la vida, y sobre todo un amigo con el que he intentado desentrañar los misterios del mundo, mientras caían estos cuatro meses. Conversaciones sobre dinamismo, chicas, ajedrez, jazz, libros, significado de la vida y lo que nos pasaba cada día jalonan una trayectoria de pura amistad que se fue forjando en un Berlín solitario y desigual, en el que los secretos no existían mientas asistíamos impertérritos al paisaje lunar de Berlín en Agosto. Podían darnos las cuatro de la madrugada que ahí estábamos, en un banco al lado del videoclub sin ninguna gana de volver a casa. Con mil teorías por acabar, cada una un fino hilo de nuestra vida puesta a disposición del futuro del otro, nos marchábamos más completos, más seguros de haber entendido algo, más amigos. Pasando la mitad de la noche sobrio en el grupo internacional y acabándola ebrio en el español nos encontramos con Charlo. Como buen actor tiene la facultad de parar el tiempo y de que la gente se concentre en su gesto, en el espacio recién ocupado por él, que expresa más de lo que se ve, de lo que hay. En un momento de la noche, miré a la derecha sin saber por qué y ahí estaba él, subido a una silla gritando: Was ist theater?(¿Qué es el teatro?) mientras entreabría las manos colocándolas a cierta distancia. La gente me preguntó qué hace, qué significa lo de las manos. Simplemente la distancia entre el público y la representación además de su relación. La base del teatro, y la base de él mismo desde que lo conocí y que sólo después de muchas cervezas, obras de teatro y confesiones en el Mauer Park, baile surrealista y simbólico incluido- en el borde de un círculo que resultaba ser la pista de baile, ni dentro ni fuera- pude entender de verdad. Como creo que él también me entendió.
La fiesta fue acabando poco a poco, y los lugares en donde había personas eran ocupados por botellas vacías. Si cierro los ojos sólo hay personas. Javi.
jueves, 1 de noviembre de 2007
domingo, 14 de octubre de 2007
La loca y el inglés
En mi barrio hay una loca. Siempre se la ve paseando a ritmo de marcha militar mientras a gritos insulta a los peatones con lindezas como nazi, estirado, penner(una combinación alemana entre mendigo y gilipollas) y sus respectivas variantes y combinaciones.
Tiene que pasar bastante tiempo para que te des cuenta de que es inofensiva y que lo más que puede pasar es que del susto se te caigan las bolsas del super.
Hace unos días mientras salía de casa me llevé una sorpresa al verla parada delante de un portal.
Siempre que la veo realizo sin querer la estrategia del erizo: bajo la cabeza, reduzco espacio de movilidad e intento que la calle se expanda ante mi mirada para lograr que el límite de las cosas no me imponga existencia. Por esta vez pasé inadvertido.
Mientras pasaba entre el portal y ella logré escuchar esta conversación entre ella y un tío de unos treinta años, con pintas de pijo post-universitario.
Loca apoyada en un coche, fuera.
Tío dentro del portal, esperando.
LOCA: Leave the door open (Deja la puerta abierta)
TÍO: Was? (¿qué?)
Loca: Leave the door ajar (Deja la puerta entornada)
Tío: Was? (¿Qué?)
Loca: Open!! (Abierta!)
Tío: Entschuldigung, ich spreche kein französisch. (Lo siento. No hablo francés)
Loca: (prorrumpe en carcajadas)
Sigo mi camino. Quedan veinte pasos para llegar a la esquina. Cuando al fin llego se siguen escuchando las carcajadas de la loca, que con su pensamiento oblicuo y su eterno chándal gris ha dejado de gritar para reír.
La sociedad y su nueva punta de lanza retroceden y se pierden en la oscuridad del portal. Y en mis oídos resuena la risa roja de la loca, y todo suena a gran verdad.
Tiene que pasar bastante tiempo para que te des cuenta de que es inofensiva y que lo más que puede pasar es que del susto se te caigan las bolsas del super.
Hace unos días mientras salía de casa me llevé una sorpresa al verla parada delante de un portal.
Siempre que la veo realizo sin querer la estrategia del erizo: bajo la cabeza, reduzco espacio de movilidad e intento que la calle se expanda ante mi mirada para lograr que el límite de las cosas no me imponga existencia. Por esta vez pasé inadvertido.
Mientras pasaba entre el portal y ella logré escuchar esta conversación entre ella y un tío de unos treinta años, con pintas de pijo post-universitario.
Loca apoyada en un coche, fuera.
Tío dentro del portal, esperando.
LOCA: Leave the door open (Deja la puerta abierta)
TÍO: Was? (¿qué?)
Loca: Leave the door ajar (Deja la puerta entornada)
Tío: Was? (¿Qué?)
Loca: Open!! (Abierta!)
Tío: Entschuldigung, ich spreche kein französisch. (Lo siento. No hablo francés)
Loca: (prorrumpe en carcajadas)
Sigo mi camino. Quedan veinte pasos para llegar a la esquina. Cuando al fin llego se siguen escuchando las carcajadas de la loca, que con su pensamiento oblicuo y su eterno chándal gris ha dejado de gritar para reír.
La sociedad y su nueva punta de lanza retroceden y se pierden en la oscuridad del portal. Y en mis oídos resuena la risa roja de la loca, y todo suena a gran verdad.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Bohemia (IV)
Caen otras dos cervezas. Sensaciones: he de ir al servicio, ligeramente mareado con sensación de irrealidad, me da la impresión de no pisar, de haberme mimetizado con Jakob, de ser al fin gris...
Entre Charlo y yo sacamos el significado irónico del nombre: Jakob como un personaje de importancia vital en la biblia y "von" como designación propia de condes o duques. Demasiada importancia para un hombre que tiene la insignificancia por bandera.
A partir de ahora, el que suscribe estas líneas se retira y le cede la palabra a Charlo. Del intercambio de ideas vamos a pasar al monólogo de Charlo, el cual como el del actor del Burgtheater de "Tala" de Thomas Bernhard se convierte en filosofía del momento, de la vida.
"¿Por qué tanto yo en el poema? ¿Por qué tanto yo en la vida? ¿Por qué la obra entera es un monólogo, y por qué no para de hacerse fotos Jakob, fotos esparcidas por el suelo? Fotos para un currículum que insistentemente se le pide y que nunca puede escribir. En este mundo necesitamos pruebas de nuestra existencia, se nos pide constantemente a cada momento que probemos con papeles, con fotos, con representaciones de nuestro "yo" que existimos. Por eso tanto yo, por eso esa insistencia de un nombre grandilocuente para expresar insignificancia. Si no se nos pidiera nada, si se nos despojara de todo, nos quedaría el nombre. Por eso la insignificancia no es tal, es un intento de demostrar que si se nos quita todo, todo somos. Si no queremos nada, seremos ese yo que tan diluido está. Seremos nuestro nombre.
En el poema se dice también yo soy el corazón y ahí está la diferencia entre un verdadero artista y un farsante: el farsante piensa en la gente, el verdadero en las personas.
Transcrito desde el recuerdo fragmentado, desde un alemán peculiar y ampliado en vocabulario usando sinónimos para su mejor comprensión.
Entre Charlo y yo sacamos el significado irónico del nombre: Jakob como un personaje de importancia vital en la biblia y "von" como designación propia de condes o duques. Demasiada importancia para un hombre que tiene la insignificancia por bandera.
A partir de ahora, el que suscribe estas líneas se retira y le cede la palabra a Charlo. Del intercambio de ideas vamos a pasar al monólogo de Charlo, el cual como el del actor del Burgtheater de "Tala" de Thomas Bernhard se convierte en filosofía del momento, de la vida.
"¿Por qué tanto yo en el poema? ¿Por qué tanto yo en la vida? ¿Por qué la obra entera es un monólogo, y por qué no para de hacerse fotos Jakob, fotos esparcidas por el suelo? Fotos para un currículum que insistentemente se le pide y que nunca puede escribir. En este mundo necesitamos pruebas de nuestra existencia, se nos pide constantemente a cada momento que probemos con papeles, con fotos, con representaciones de nuestro "yo" que existimos. Por eso tanto yo, por eso esa insistencia de un nombre grandilocuente para expresar insignificancia. Si no se nos pidiera nada, si se nos despojara de todo, nos quedaría el nombre. Por eso la insignificancia no es tal, es un intento de demostrar que si se nos quita todo, todo somos. Si no queremos nada, seremos ese yo que tan diluido está. Seremos nuestro nombre.
En el poema se dice también yo soy el corazón y ahí está la diferencia entre un verdadero artista y un farsante: el farsante piensa en la gente, el verdadero en las personas.
Transcrito desde el recuerdo fragmentado, desde un alemán peculiar y ampliado en vocabulario usando sinónimos para su mejor comprensión.
Bohemia(III)
Entramos casi los primeros y la representación ya ha empezado. Esto de entrar "in media res" es curioso. El escenario es muy sencillo, una mesa tipo escritorio, gramófonos, un potro de gimnasio, una radio, fotos por el suelo y un actor. Nada de esto cambiará hasta el final. El actor en calzoncillos y camiseta hace el mismo ejercicio físico animado por una voz monótona. Hora y diez minutos después termina.
Salimos un poco impresionados por la adaptación y por lo bueno que es el actor en particular y lo buenos que son los actores de teatro en Berlín en general. Estamos en proceso de asimilación, nos dirigimos al bar. Dos cervezas después. Sensaciones: un poco más animado, con un poco más de hambre y con un conocimiento vago de lo que Charlo me está contando. Algo de una chica a la que invitó a ir a la filarmónica, ya que ella le dijo anteriormente que le encantaba la música clásica. Me he enterado de la primera parte. Charlo lo repite todo, me enteró de la segunda: fueron a un bar en el que ponían música clásica y ella dijo que le aburría ése tipo de música. Los movimientos teatrales de Charlo se funden con la historia, se mimetizan con el local en un juego de luces y sombras en el que no hace falta decir paradoja.
Le pregunto su opinión sobre la obra. Me dice que la obra trata del viaje de vuelta a la tripa de nuestra madre. Me despierto. Se explica: Jakob quiere fundirse en la nada, ahogarse en su propia insignificancia, no progresar, no ser. Quiere cambiar el curso de la naturaleza desde la inacción, desde la destrucción de su identidad, de su orgullo. Quiere ir en ladirección opuesta.
Pienso en español, es un "apátrida de las almas". ¿Un alma-apátrida? ¿un almapátrida? Vamos Real Academia de la Lengua Española, afloja un poco. Entro en la conversación con un reguero de "pequeñas almas-apátridas" en alemán, todas ellas deseosas de formar una cadena de significado, luz hecha colores reflejados en varios prismas de lenguas de direcciones insospechadas.
Jakob es también un rebelde, alguien que como Bernhard tiene el mensaje de "siempre en la dirección opuesta", salvo que Bernhard está harto de romper cristales, de probar su flexibilidad ante los golpes de la vida, de los demás, de sí mismo... Charlo lo menciona: en realidad es un juego de espejos, una vuelta a lo mismo pero que siempre trae renovación, vida. Forzar la naturaleza a través de no ser, romper la campana de cristal desde fuera, volver al vientre de nuestra madre...
Salimos un poco impresionados por la adaptación y por lo bueno que es el actor en particular y lo buenos que son los actores de teatro en Berlín en general. Estamos en proceso de asimilación, nos dirigimos al bar. Dos cervezas después. Sensaciones: un poco más animado, con un poco más de hambre y con un conocimiento vago de lo que Charlo me está contando. Algo de una chica a la que invitó a ir a la filarmónica, ya que ella le dijo anteriormente que le encantaba la música clásica. Me he enterado de la primera parte. Charlo lo repite todo, me enteró de la segunda: fueron a un bar en el que ponían música clásica y ella dijo que le aburría ése tipo de música. Los movimientos teatrales de Charlo se funden con la historia, se mimetizan con el local en un juego de luces y sombras en el que no hace falta decir paradoja.
Le pregunto su opinión sobre la obra. Me dice que la obra trata del viaje de vuelta a la tripa de nuestra madre. Me despierto. Se explica: Jakob quiere fundirse en la nada, ahogarse en su propia insignificancia, no progresar, no ser. Quiere cambiar el curso de la naturaleza desde la inacción, desde la destrucción de su identidad, de su orgullo. Quiere ir en ladirección opuesta.
Pienso en español, es un "apátrida de las almas". ¿Un alma-apátrida? ¿un almapátrida? Vamos Real Academia de la Lengua Española, afloja un poco. Entro en la conversación con un reguero de "pequeñas almas-apátridas" en alemán, todas ellas deseosas de formar una cadena de significado, luz hecha colores reflejados en varios prismas de lenguas de direcciones insospechadas.
Jakob es también un rebelde, alguien que como Bernhard tiene el mensaje de "siempre en la dirección opuesta", salvo que Bernhard está harto de romper cristales, de probar su flexibilidad ante los golpes de la vida, de los demás, de sí mismo... Charlo lo menciona: en realidad es un juego de espejos, una vuelta a lo mismo pero que siempre trae renovación, vida. Forzar la naturaleza a través de no ser, romper la campana de cristal desde fuera, volver al vientre de nuestra madre...
Bohemia(II)
Estoy en un banco en la cafetería del Deutsches Theater. Es el banco más alejado de la gente y lo comparto con una mujer de aspecto descuidado. Todo brilla y reluce menos nuestro banco. Es el banco de los marginados, de los que no quieren consumir sino sólo esperar a que sea la hora. No me importa, me siento a gusto entre gente que mira al infinito como la mujer, que pasa su mirada sin que los objetos y las personas se den cuenta. Es la mirada de personas con historias enterradas en el vacío, arrinconadas por la masa hacia los no-espacios. En los no-espacios no se habla, no hace falta. Uno se limita a preparar su entrada al espacio, en donde todo entra en fricción con ruido de cristales rotos,la gente te mira, les devuelves la mirada y se construye un nuevo cristal.
Saco "Tala" en alemán. Estoy en el capítulo de los cadáveres artísticos. Me río. Espero a Charlo, dramaturgo coreano-ciudadano del mundo(abstenerse pensamientos que comparen "Ciudadano del mundo" con Manu Chao). Todo es raro. Llega Charlo, leemos el poema de "Liebe" y el folleto. Le explico un poco de que trata la novela de Jakob von Gunten. No importa la trama, sólo que Jakob quiere convertirse en un cero a la izquierda en la vida, alguien que en su insignifancia no cuente, un intento desesperado de no romper más el cristal, de no ser siendo.
Ya no veo a la mujer. Le habrán construido un nuevo cristal. Pienso que hay una relación directamente proporcional entre la edad y la rapidez de construcción de un nuevo cristal. Charlo me despierta a base de surrealismo. Sin darme cuenta le he tirado unos deberes que me quería enseñar, los he recogido del suelo y se los he devuelto con una disculpa. Él me tira los míos. Me quedo sorprendido, le oigo murmurar: " Tú me has tirado lo mío..." La carcajada sale sola. Es hora de entrar...
Saco "Tala" en alemán. Estoy en el capítulo de los cadáveres artísticos. Me río. Espero a Charlo, dramaturgo coreano-ciudadano del mundo(abstenerse pensamientos que comparen "Ciudadano del mundo" con Manu Chao). Todo es raro. Llega Charlo, leemos el poema de "Liebe" y el folleto. Le explico un poco de que trata la novela de Jakob von Gunten. No importa la trama, sólo que Jakob quiere convertirse en un cero a la izquierda en la vida, alguien que en su insignifancia no cuente, un intento desesperado de no romper más el cristal, de no ser siendo.
Ya no veo a la mujer. Le habrán construido un nuevo cristal. Pienso que hay una relación directamente proporcional entre la edad y la rapidez de construcción de un nuevo cristal. Charlo me despierta a base de surrealismo. Sin darme cuenta le he tirado unos deberes que me quería enseñar, los he recogido del suelo y se los he devuelto con una disculpa. Él me tira los míos. Me quedo sorprendido, le oigo murmurar: " Tú me has tirado lo mío..." La carcajada sale sola. Es hora de entrar...
Bohemia (I)
LIEBE
Ich bin der Liebling meiner selbst,
ich bin es der mich liebt und hasst
Ach, keine Liebesnacht erfasst
mich selbst so völlig wie ich selbst.
Oft wenn ich stundenlang allein
mit mir in Selbstgedanken lag
war ich mir Nacht, war ich mir Tag,
war ich mir Qual und Sonnenschein.
Ich bin die Sonne, die mich wärmt,
Ich bin das Herz das mich so liebt,
das so vergessen sich hingibt,
das sich um seinen Liebling härmt.
AMOR
Soy el favorito de mí mismo,
soy lo que me ama y me odia.
Ah! Ni siquiera el poder del amor
me entiende tan completamente como yo.
A menudo, cuando he estado horas
enteras entre mis pensamientos
he sido la noche, he sido el día,
he sido la tortura y la luz del sol.
Soy el sol que me calienta.
Soy el corazón que me ama,
que me entrega así al olvido,
que se aflige por su favorito.
Robert Walser
Ich bin der Liebling meiner selbst,
ich bin es der mich liebt und hasst
Ach, keine Liebesnacht erfasst
mich selbst so völlig wie ich selbst.
Oft wenn ich stundenlang allein
mit mir in Selbstgedanken lag
war ich mir Nacht, war ich mir Tag,
war ich mir Qual und Sonnenschein.
Ich bin die Sonne, die mich wärmt,
Ich bin das Herz das mich so liebt,
das so vergessen sich hingibt,
das sich um seinen Liebling härmt.
AMOR
Soy el favorito de mí mismo,
soy lo que me ama y me odia.
Ah! Ni siquiera el poder del amor
me entiende tan completamente como yo.
A menudo, cuando he estado horas
enteras entre mis pensamientos
he sido la noche, he sido el día,
he sido la tortura y la luz del sol.
Soy el sol que me calienta.
Soy el corazón que me ama,
que me entrega así al olvido,
que se aflige por su favorito.
Robert Walser
sábado, 21 de julio de 2007
Óxido
Aire y libertad, movimiento que nace sin esfuerzo, sin contacto. La bici se desliza entre un mar de terrazas rompiendo los sentidos en estallidos de aire que, muertos nada más nacer, pasean su atención entre hojas secas y los pliegues de mi ropa. Dormidos, fragmentados, esperan su momento.
Un golpe en el vacío me pone de nuevo en el centro del cuadro, que ansioso por volver a explicarme lo que es la vida, lleva a mi pie izquierdo a la fragilidad de estar solo y ser culpable. Inestabilidad, colores y fragmentos del manillar o del timbre pasan ante mis ojos como imágenes de una película muda que presenta hechos sin subtítulos.
Ya no siento el aire. Caigo. Soy materia. Hierros, sangre, asfalto rasgando mi piel y un par de gritos me reciben cuando caigo. Giro la cabeza. El tranvía tiene que frenar en seco, chirría todo en mis oídos. Ya solo veo óxido. Logra parar a tiempo.
El óxido seguirá ahí, esperándome.
Hasta que deje de ser materia.
Un golpe en el vacío me pone de nuevo en el centro del cuadro, que ansioso por volver a explicarme lo que es la vida, lleva a mi pie izquierdo a la fragilidad de estar solo y ser culpable. Inestabilidad, colores y fragmentos del manillar o del timbre pasan ante mis ojos como imágenes de una película muda que presenta hechos sin subtítulos.
Ya no siento el aire. Caigo. Soy materia. Hierros, sangre, asfalto rasgando mi piel y un par de gritos me reciben cuando caigo. Giro la cabeza. El tranvía tiene que frenar en seco, chirría todo en mis oídos. Ya solo veo óxido. Logra parar a tiempo.
El óxido seguirá ahí, esperándome.
Hasta que deje de ser materia.
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